No sólo cualquier persona puede aportar algo a la sociedad, sino que tiene el derecho de hacerlo. Es curioso: si sucede una catástrofe, todas las manos son bienvenidas y la gente se organiza de inmediato. Pero cuando no actúa la urgencia, cuando podemos organizarnos en buenas condiciones, entonces las manos sobran y mucha gente parece resultar superflua. ¿No es un sinsentido?
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