Era 9 de octubre: día de la Comunidad Valenciana. Su capital se viste de fiesta para pasear por las calles su bandera, la senyera. La siguen cientos de personas, algunas de ellas portando carteles con un mensaje político. El protagonista de las manifestaciones y los lemas de las proclamas que se escuchan: el sentimiento nacional y la identificación como grupo político. Las ideologías de todo tipo; desde españolistas unitarios a autonomistas, desde los protectores de la causa catalana a aquellos que la tienen auténtica rabia, llegando también a los que piden una independencia valenciana al margen de los nacionalismos español o catalán. En ellas, se observa un relevante porcentaje de participación joven. ¡Vaya, parece que la juventud se preocupa más por la política que en otras regiones de España! Sin embargo, resulta bastante triste que un único tema monopolice el interés político; y más cuando éste queda reducido a cuatro insultos y gritos sin sentido entre los partidarios de una u otra postura. ¿Acaso conocemos el origen de los nacionalismos en nuestro país y sus auténticas dimensiones?

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